Ex alumnos técnico-profesionales resaltan los beneficios del sistema “dual” en Liceos de la Corporación de Estudio CPC Biobío

  • El próximo 26 de agosto se cumplirán 80 años desde que se instaló el modelo de enseñanza técnico-profesional en Chile. Actualmente existen 931 liceos que ofrecen este tipo de modelo educativo en el país.

Desde el mundo laboral, con experiencia acumulada y años de especialización en sus respectivas áreas, un grupo de ex alumnos y ex alumnas de liceos técnico-profesionales de la Corporación de Estudio, Capacitación y Empleo de la Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción quiso compartir el impacto que ha tenido en sus vidas el haber estudiado en un sistema de enseñanza dual: cómo los marcó, el recorrido profesional que han tenido después de egresar del liceo y qué recomiendan a las nuevas generaciones de jóvenes.

Más allá de las habilidades y conocimientos técnicos, que son el sello de los liceos técnicos-profesionales, hay consenso de que su gran aporte son también las habilidades blandas que se forjan durante el proceso de formación dual. Sobre este tema conversamos con un grupo de ex alumnas y ex alumnos de diversos liceos de la Corporación de Estudio, Capacitación y Empleo de la Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción.

 Cristián Tiznado egresó el año 2011 del Liceo Bicentenario de Excelencia Industrial de Tomé con la especialidad en construcciones metálicas.  De su paso por la educación técnica, y específicamente del Programa Dual, tiene los mejores recuerdos, pero sin duda lo que más destacada es la preparación que le entregó para el futuro: “El hacer el dual en una empresa me entregó conocimientos y habilidades, que luego, cuando continué mis estudios, me di cuenta mis compañeros no tenían y los valoré mucho. Yo tenía una base de conocimiento mucho más amplia, pero también habilidades para desempeñarme en el mundo laboral ya formadas. Esto me permitió poder trabajar mientras estudiaba y tener potenciales clientes cuando comencé a trabajar”.

Luego continuó sus estudios de ingeniería en construcción en el Instituto Virginio Gómez. Hace un año formó su propia constructora en la que el fuerte es la construcción de estructuras metálicas. “Soy el primer profesional de mi familia. La enseñanza técnico-profesional me entregó las herramientas para seguir estudiando. Yo, gracias a la carrera técnica que me dio el liceo, pude estudiar una carrera profesional. Vengo de una familia humilde, mi papá falleció cuando yo era pequeño y mi carrera técnica es la que me permitió estudiar y trabajar al mismo tiempo y así llegar a ser lo que soy hoy”, reconoce Cristián.

En la constructora de Cristián hoy trabajan en forma estable tres profesionales, más unas seis a ocho personas en mano de obra, dependiendo de la cantidad proyectos que tengan en el momento.

Una experiencia similar tiene Leonardo Mendoza, 44 años. Hoy es empresario del rubro automotriz y como ex alumno del Liceo Industrial de Concepción es un aliado del sistema de enseñanza dual que imparten los Liceos de la Corporación de Estudio, Capacitación y Empleo de la Cámara de la Producción y el Comercio de Concepción. Por ello, hace 10 años que recibe constantemente en su empresa, Dielser, a alumnos duales. «Hoy el 50% de los trabajadores que está en nuestra empresa ha llegado a través del sistema dual.  Después de estar en 3º y 4º medio en Dielsur se quedan con nosotros trabajando, ya sea porque siguen estudiando en forma vespertina, o bien se van para estudiar y vuelven tiempo después”.

Leonardo egresó el ‘97 del liceo y obtuvo la especialidad en mecánica industrial: “La enseñanza de los liceos técnicos profesionales es la base para cualquier persona que se proyecta en el área automotriz. Gran parte de mi carrera profesional se la debo al Liceo industrial de Concepción. Yo creo que las capacidades técnicas que se lograban en este liceo no las daba nadie más en su momento acá en Concepción”, acota Leonardo.

Emblemático es el caso de Carlos Pedreros, quien egresó del Liceo Industrial de Concepción el año 1995 y fue la primera generación dual del establecimiento: “Me tocó hacer mi dual en Masisa, en Chiguayante, una empresa con tecnología de punta. Era algo completamente nuevo para la época. Cuando llegábamos nos preguntaban si veníamos a visitar a nuestro papá y teníamos que explicar que no, que veníamos a trabajar, toda la ropa nos quedaba grande, pero la ilusión era muy grande, sabíamos la tremenda oportunidad que teníamos”, recuerda.

Hoy Carlos tiene su propia empresa, Metalrubber, la cual formó hace 12 años atrás, dedicada a la maestranza, construcción de estructuras metálicas, fabricación de repuestos de goma y mantención industrial en terreno. Aquí trabajan más de 40 trabajadores y está presente en San Javier, Nueva Aldea, Talcahuano y Arauco.

Para llegar hasta donde ha llegado Carlos reconoce que hay parte de su personalidad y de su sueño de ser empresario, pero también hay mucho de lo aprendido en el liceo y el legado de los profesores. “Llegábamos al instituto o a la universidad muy bien preparados. Teníamos una excelente base. Recuerdo que en primer año de la universidad el profesor me pedía a mí que le enseñara dibujo técnico a mis compañeros, y lo que yo sabía de dibujo técnico era lo que mis profesores del liceo me habían enseñado. Era una formación excelente, en una época donde costaba entrar, donde todos queríamos entrar al Liceo Industrial de Concepción, pero solo unos pocos lo lográbamos”.

Esa opinión sobre la formación de excelencia y la preparación para el ámbito laboral y universitario también la comparte Natalia Rivera, ex alumna del Liceo Comercial Femenino de Concepción, INCOFE, quien egresó en 2014 de la especialidad de Administración.

El paso de Natalia por el establecimiento estuvo marcado por su interés en la formación integral que entregaba el liceo: “Entré con la idea de que tenía que aprovechar todo lo que el liceo me ofrecía, porque no sabía si esta sería mi única oportunidad para estudiar, por lo tanto, si era así tenía que dar el máximo”.

Fue así como Natalia participó de varios programas que ofrece la Corporación de Estudio en sus liceos, como el Anglo Lab. “Yo sabía en ese momento que el inglés era fundamental para mi vida, para lo que quisiera hacer más adelante y así fue. Estudié turismo aventura y cuando hice mi práctica me pude entender perfectamente con todas las personas que estaban en el lodge en ese momento, la mayoría de ellos extranjeros y eso fue gracias al inglés que obtuve en mi paso por el liceo”, comenta.

Otra instancia en la que participó en forma destacada fue la Academia Microsoft Office.  Ello le permitió ser seleccionada a nivel corporativo para asistir a la competencia internacional de habilidades WorldSkills en Alemania: “Estando en el liceo se abrió esta posibilidad e inmediatamente llamó mi atención ya que hoy es fundamental tener estos conocimientos. Gracias a esto tuve la oportunidad de viajar a Leipzig y estar con representantes de más de 30 naciones, donde también puse a prueba mi inglés y resulté exitosa”.

De esta última experiencia destaca la oportunidad de haber podido conocer el desarrollo y los alcances de la Educación Técnico Profesional en otros países: “Me di cuenta de que allá hay muchas más especialidades. Había institutos que tenían más de 50, podías estudiar floristería o para ser mozo. Pero me quedo con que el sistema dual que tenemos en nuestro liceo está a la misma altura que en el resto del mundo, no tiene nada que envidiarle”.

Katherine Mendoza, quien también egresó del Liceo Comercial Femenino de Concepción, INCOFE, con la especialidad de contabilidad, coincide sobre las oportunidades que abren los liceos de la Corporación de Estudio: “Para mí el liceo técnico-profesional abrió una puerta bien grande, porque en ese tiempo costaba entrar a una carrera universitaria. Con el cartón del INCOFE pude trabajar y luego continuar mis estudios en la Universidad de Concepción. Eso fue súper importante: poder trabajar y luego seguir en lo que había elegido”, recalca.

Tras egresar en 2011 estudió contador auditor en la Universidad de Concepción. Actualmente trabaja en forma independiente, llevando la contabilidad a pequeñas empresas. Se siente orgullosa por ser la primera profesional de su familia. Además, valora y recomienda lo que deja la enseñanza técnico-profesional: “Los técnicos son muy importantes, tienen buena base y tienen práctica. La competencia con los universitarios es mucha y que los técnicos tengan oportunidades es muy bueno”, precisa.

En tanto, Camila Aguilar egresó el 2019. Ella hizo en INCOFE la especialidad de logística y a continuación estudió Técnico Universitario en Logística en el Instituto Tecnológico de la Universidad Católica, mientras en forma paralela trabajó en una empresa. Hoy, con 20 años, está estudiando Ingeniería en Administración de Empresas con el objetivo de seguir perfeccionándose. Reconoce que su experiencia como alumna dual le ha servido mucho para su posterior desempeño laboral: “Con el liceo di el paso para lograr lo que he conseguido hoy. La experiencia dual que yo viví forjó en mi esa característica de ser muy responsable, que en todas mis prácticas me lo han destacado. El liceo técnico-profesional te forma como persona, te educa, te enseña a enfrentar la vida laboral que viene después. La universidad no te enseña eso. En el técnico-profesional los profesores están disponibles para guiar a los alumnos en esa vida laboral paso a paso, y eso tiene un tremendo valor y hay que saber aprovecharlo. Yo lo hice”.

Para quienes han pasado por el Liceo Bicentenario de Excelencia Comercial INSUCO el sello del establecimiento está en su prestigio y sus ex alumnos aseguran que corren con gran ventaja cuando se enfrentan al mundo laboral tras egresar de cuarto medio.

Laura Sánchez egresó el año 2016 de la especialidad de Administración con mención en Logística y aprovechó el convenio que tienen los liceos de la Corporación con la Universidad Católica de la Santísima Concepción para continuar sus estudios. Hoy se desempeña en una empresa contratista de ESSBIO. Sobre el modelo dual, Laura opina que sin duda fue un gran plus el haber estudiado con este sistema educativo: “Es bastante enriquecedor porque te entrega herramientas que te permiten insertarte en el mundo laboral de una manera más avanzada que otras personas que salen solo con cuarto medio.”

Oscar Labarca, de 33 años, egresó el año 2006 con la especialidad de Contabilidad y su paso por INSUCO le entregó experiencias que nunca imaginó en ese momento podría tener, como fue el viaje a Boston, Estados Unidos, premio que recibió por ser el mejor alumno del ciclo del proyecto “Anglo Lab”.

Oscar coincide en los sellos entregados por el liceo durante sus años de estudios: “El sistema dual además de ofrecerte reales oportunidades y ventajas para desempeñarte de manera temprana en el mundo laboral, te inculca habilidades blandas que se transforman en valores, como son la responsabilidad, más allá de las obligaciones propias que uno tiene por ser estudiante”.

Tras egresar de cuarto medio Oscar continuó sus estudios en Derecho de la Universidad de Concepción, un sueño que perseguía desde niño: “Fui super programado. Desde la educación básica sabía qué quería estudiar y hoy sigo muy conectado con mi formación dual”.  Actualmente trabaja en el servicio público en Castro, Chiloé, y además como voluntario en una ONG de Concepción dedicada a la protección de los derechos de los consumidores.

 

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