El Índice de Percepción Empresarial Regional (IPER) descendió desde un máximo histórico de 63 puntos a 48 puntos. El aumento en los costos operativos y el estrechamiento de los márgenes de utilidad se alzaron como las variables de mayor impacto en el descenso del indicador, reflejando una fuerte presión del contexto geopolítico e internacional sobre las empresas de la región.
Un drástico e inesperado giro en las expectativas económicas del sector privado reveló la edición N°30 del Índice de Percepción Empresarial Regional (IPER Biobío). Apenas seis meses después de registrar un récord de 63 puntos —el nivel más alto de optimismo en 15 años—, la reciente medición evidencia un retroceso hasta los 48 puntos, marcando un rápido tránsito desde el entusiasmo hacia un escenario de cautela.
El estudio, elaborado semestralmente por la Cámara de la Producción y del Comercio, CPC Biobío, la consultora EY y la Universidad Andrés Bello (UNAB) sede Concepción, recogió la visión de 95 altos ejecutivos y líderes empresariales entre el 23 de junio y el 21 de julio de 2026. La muestra estuvo compuesta por grandes empresas (71,6%), medianas (12,6%), pequeñas (12,6%) y microempresas (3,2%).
A diferencia del periodo anterior, el panorama actual se encuentra condicionado por un deterioro en el comportamiento de las variables internas de las compañías. De las variables analizadas por el sondeo (inversión, ventas, utilidades, empleo, remuneraciones y costo de insumos), el alza generalizada en los costos operativos y la consecuente caída en las utilidades se posicionan como los factores de mayor incidencia directa en el descenso del índice.

El factor internacional como detonante
Del análisis de los resultados se deduce que la principal presión sobre la estructura de costos regional proviene del frente externo. Las tensiones geopolíticas y el conflicto entre Estados Unidos e Irán han impulsado un alza global en el precio del petróleo, impactando de forma directa en los costos de energía, insumos operativos y logística del aparato productivo. Esta escalada de costos ha contraído los márgenes de ganancia de las compañías locales, transformando a la variable internacional en el mayor vector de incertidumbre para las utilidades del sector privado.
Mauricio Pérez Wilson, socio adjunto en Impuestos de EY Concepción, destacó la urgencia de amortiguar el impacto del alza de costos considerando que el empresariado “mantiene una visión más cautelosa que la observada a fines del año pasado. Si bien una parte importante de las empresas espera sostener su actividad, existe una percepción creciente de presión sobre los márgenes, explicada principalmente por el fuerte aumento esperado en los costos de insumos y por perspectivas más moderadas en ventas y utilidades.
Al mismo tiempo, Pérez Wilsón comentó que la encuesta entrega una señal clara respecto de las medidas que el sector privado considera necesarias para impulsar la reactivación. “Una de ellas es el proyecto de Reconstrucción Nacional, donde la reducción de la tasa de impuesto corporativo aparece como la principal prioridad para fortalecer la inversión y mejorar la competitividad. En definitiva, la encuesta muestra que las empresas ven oportunidades de crecimiento para la región, pero también que su materialización dependerá de contar con un entorno de mayor certidumbre, menores presiones de costos y condiciones más favorables para invertir”, puntualizó.

La Ley de Reconstrucción como motor de alivio
Ante la presión sobre las utilidades y el incremento de costos operativos, las expectativas de las empresas de la zona están puestas en la implementación de la Ley de Reconstrucción y en medidas tributarias pro crecimiento. Álvaro Ananías, presidente de CPC Biobío, abordó este escenario y aseguró que “esta baja notable en un periodo tan corto de tiempo refleja la extrema fragilidad que aún presenta nuestra economía regional ante la falta de proyectos e inversiones que vive nuestra región. Pasamos de una proyección muy auspiciosa, generada por altas expectativas, a un escenario donde la inversión está aún a la espera de señales y acciones más contundentes para poder salir de la situación delicada que vive Biobío”.
El líder gremial comentó, que las expectativas del sector productivo “están muy centradas en los alcances y efectos de la Ley de Reconstrucción; necesitamos que esta normativa opere como un verdadero motor de reactivación que sea un piso sólido y básico que nos permita recuperar el terreno perdido”.

Expectativas macroeconómicas y seguridad
El cambio en la percepción de costos y utilidades afectó además la confianza macroeconómica. Mientras en diciembre de 2025 un 79% estimaba viable un crecimiento nacional del 4% en el mediano plazo, la presente edición muestra un marcado cuestionamiento a esa proyección.
Ricardo Fuentes, director de Ingeniería Comercial de la UNAB Concepción, concluyó que “el resultado de este índice nos demuestra lo volátil que es la percepción cuando no se materializan las condiciones habilitantes para la inversión. El salto del indicador de 63 a 48 puntos refleja con claridad el tránsito desde el optimismo hacia la cautela en el sector privado. Si aspiramos a retomar tasas de crecimiento sostenidas en el mediano plazo, debemos entender que no habrá reactivación posible sin resultados inmediatos en seguridad”.
En ese sentido, el académico recalcó la importancia de “garantizar el control del orden público, especialmente en la provincia de Arauco y zonas rurales, como condición habilitante básica para que las proyecciones económicas del Biobío se materialicen y lograr la recuperación económica regional”.


