Columna de Opinión: Del optimismo a la acción

Diario El Sur : Álvaro Ananías, Presidente CPC Biobío

El reciente resultado del Índice de Percepción Empresarial Regional (IPER Biobío), que alcanzó los 63 puntos y marcó un máximo histórico, refleja un clima de confianza en la región. Sin embargo, este optimismo debe leerse con prudencia: en un año de cambio de Gobierno, las expectativas del sector empresarial requieren tiempo para materializarse, y los ajustes regulatorios y políticos suelen ser graduales.

Los proyectos de inversión que miran hacia 2026 son una señal positiva, pero también se insertan en un escenario internacional complejo, marcado por tensiones económicas que en las últimas semanas han generado incertidumbre. En este contexto, la inversión sigue siendo el motor clave para transformar la confianza en desarrollo concreto, aunque con la conciencia de que los avances serán progresivos.

No hablamos solo de capital financiero, sino también de inversión en infraestructura, tecnología, formación de talento humano y sostenibilidad. La región necesita fortalecer su conectividad logística y portuaria, avanzar en energías limpias y potenciar la diversificación productiva. Cada peso invertido en estas áreas es una apuesta por un Biobío más integrado y resiliente, capaz de competir en un escenario global, siempre con la cautela que exige el momento político y económico.

Sin embargo, este horizonte de crecimiento convive con un desafío que no podemos soslayar: la reducción de la jornada laboral. A más de un año de su entrada en vigor, esta transformación ha abierto un debate legítimo sobre cómo compatibilizar bienestar y productividad. Desde el gremio, reconocemos el valor de avanzar hacia un equilibrio que favorezca la calidad de vida de los trabajadores. Al mismo tiempo, vemos en este proceso un desafío interesante: encontrar nuevas formas de organización que fortalezcan la competitividad de nuestras empresas.

En este sentido, es fundamental que las políticas públicas acompañen a las empresas en la transición, promoviendo incentivos a la inversión en digitalización, automatización y formación de competencias. Solo así podremos transformar la reducción de la jornada laboral en una oportunidad positiva: compatibilizar tiempos más cortos con niveles de producción que sostengan el crecimiento y el empleo.

El récord alcanzado por el IPER Biobío es una invitación a mirar el futuro con esperanza, pero también con responsabilidad. La inversión que proyectamos hacia 2026 debe ir acompañada de un compromiso firme con la productividad. Y el cambio de gobierno que se aproxima puede ser la oportunidad para construir un marco de confianza y estabilidad que convierta el optimismo de hoy en prosperidad sostenible para mañana.

 

Facebook
X
LinkedIn