- El presidente de la CPC Biobío presentó en Impulsa 2026 una propuesta regional centrada en destrabar proyectos, fortalecer la infraestructura y los corredores de transporte, recuperar el sector forestal, apoyar a las pymes y reforzar la seguridad. “Ya no es tiempo de diagnósticos, es tiempo de avanzar”, sostuvo ante el presidente José Antonio Kast.
El presidente de la CPC Biobío, Álvaro Ananias, aprovechó el encuentro empresarial Impulsa 2026 para plantear al Gobierno una agenda regional pro desarrollo y pedir mayor velocidad en la ejecución de proyectos de inversión. Ante el presidente de la República, José Antonio Kast, el dirigente gremial llamó a pasar de los diagnósticos a la acción frente a un escenario marcado por el desempleo, el bajo crecimiento y las dificultades que atraviesan distintos sectores productivos.
El escenario que describió para Biobío es complejo. Citó el 10,4% de desempleo, más de 82 mil familias afectadas, un crecimiento del PIB regional de apenas 0,8% en 2025 y una contracción de 5,4% de la producción manufacturera durante el primer semestre de 2026. A esto sumó las dificultades que enfrentan sectores como la madera, la pesca, la agricultura, la construcción y la metalmecánica.
Destrabar inversiones y recuperar empleos
El primer eje planteado por la CPC Biobío fue la certeza jurídica, la inversión y el empleo. Ananias cuestionó los efectos de la permisología y de la falta de claridad normativa, señalando que solo en el sector pesquero se encuentra detenida una renovación de flota por US$750 millones.
En ese contexto, pidió al Ejecutivo poner urgencia al proyecto de ley de la jibia, con el argumento de que permitiría retomar la pesca industrial, reabrir plantas de proceso y recuperar más de mil empleos femeninos en la región.
También propuso crear una comisión técnica regional para destrabar proyectos inmobiliarios y de infraestructura y actualizar la planificación urbana del Gran Concepción. Pero uno de sus principales llamados estuvo dirigido a acelerar proyectos que ya cuentan con aprobación, advirtiendo que cada mes de retraso en el inicio de una iniciativa representa también un mes sin nuevos empleos para las familias de la región del Biobío.
Una cartera de US$2.100 millones
En materia de infraestructura y competitividad logística, Ananias planteó que Biobío tiene condiciones para convertirse en un hub logístico del Cono Sur y una puerta de entrada y salida hacia el Asia-Pacífico.
Para ello, señaló que existe una cartera de 29 proyectos de inversión público-privada por US$2.100 millones, más de la mitad concentrados en infraestructura vial y logística, que estarían a la espera de condiciones habilitantes para concretarse.
Entre las iniciativas mencionadas estuvo el corredor bioceánico con Argentina. El presidente de la CPC Biobío destacó el acuerdo firmado en junio entre la región y la provincia de Neuquén, que abre la posibilidad de utilizar los puertos del Biobío como salida al Pacífico para la producción de Vaca Muerta y como vía de entrada para las importaciones del sur argentino.
Por ello, solicitó al Ministerio de Obras Públicas incorporar formalmente el corredor a su cartera de proyectos binacionales, considerando las obras de conexión vial necesarias hacia el paso fronterizo Pino Hachado.
También pidió reactivar Carriel Sur como nodo de carga internacional para el centro-sur de Chile, iniciativa que, según expuso, cuenta con habilitación legal desde 1989 y que requiere permisos operativos de Aduanas, el SAG y la DGAC.
Ananías utilizó la Ruta Pie de Monte como ejemplo de la brecha entre el diseño y la ejecución de las obras. Recordó que el proyecto está en diseño desde 2020, fue adjudicado en junio de este año y no estaría operativo hasta 2033: 13 años entre la idea y la circulación del primer vehículo.
Corredores de transporte: “Necesitamos certezas”
Otro de los puntos centrales de su intervención fueron los corredores de transporte público de las rutas 160 y 150, cuya continuidad fue reconfirmada por el ministerio de Obras Públicas. Ananias planteó que ahora se requieren certezas sobre su financiamiento y plazos definitivos, debido al impacto que tienen sobre los habitantes de San Pedro de la Paz, Coronel, Hualpén, Talcahuano, Penco y Tomé. “Postergar esta inversión no solo frena la economía, sino que frena cientos de empleos directos y debilita la calidad de vida de nuestra región”, sostuvo.
Recuperar el sector forestal y fortalecer a las pymes
El tercer eje estuvo enfocado en el fomento productivo y las pequeñas y medianas empresas. En este punto, Ananías puso especial énfasis en la crisis que atraviesa el sector forestal, señalando que más de 200 aserraderos han cerrado.
Ante este escenario, propuso una Ley de Fomento Forestal Sustentable que permita recuperar las hectáreas afectadas por los incendios y que priorice a pequeños y medianos propietarios forestales dentro del plan de reforestación del ministerio de Agricultura.
También planteó incentivos para ampliar el uso de madera en viviendas sociales y actualizar las normas sísmicas y contra incendios que, según señaló, actualmente limitan la construcción industrializada en madera.
En apoyo a las pymes, propuso además que los grandes proyectos que se ejecuten en Biobío contemplen un nivel mínimo de participación de la industria regional y que se priorice a proveedores locales en licitaciones municipales y regionales.
“No es proteccionismo: es asegurar que la inversión que llega a esta región también encadene a sus Pymes”, explicó.
En paralelo, llamó al sector privado a ir más allá de la Ley de Pago a 30 Días, agilizando los procesos administrativos previos a la facturación para mejorar la liquidez de las pequeñas y medianas empresas.
Seguridad y Estado de Derecho
El cuarto eje fue la seguridad. Ananias sostuvo que ninguna estrategia de desarrollo podrá avanzar si no se resuelve la crisis de seguridad, especialmente en los sectores productivos más expuestos, como el forestal, pesquero y agropecuario.
En su discurso planteó ampliar y dar continuidad institucional a la Mesa de Seguridad Rural del Biobío, incorporando a los distintos sectores productivos. También propuso avanzar en una unidad permanente de inteligencia entre las Fuerzas Armadas y de Orden para la persecución especializada del delito rural y el combate a la pesca ilegal. En ese contexto, hizo un llamado al Congreso y al Ejecutivo a despachar la Ley Nacional de Incendios Forestales, la Ley de Infraestructura Crítica y las Reglas de Uso de la Fuerza, además de entregar mayores certezas y atribuciones a las Fuerzas Armadas para el control territorial.
El dirigente gremial vinculó esta agenda con la necesidad de avanzar en una descentralización efectiva. Planteó un nuevo pacto fiscal entre el país y las regiones, con mayores transferencias, equidad territorial y facultades para generar recursos propios.
Biobío 2050 y señales de inversión
Hacia el final de su intervención, Ananias destacó el trabajo conjunto entre los gremios, el Gobierno Regional y la Corporación Desarrolla Biobío para construir la Estrategia Biobío 2050, que definió como una hoja de ruta transversal para los próximos 25 años.
También enumeró una serie de proyectos recientemente aprobados o en ejecución, entre ellos el proyecto de tierras raras de Aclara en Penco, la concesión de la Ruta Pie de Monte, el Distrito de Innovación Industrial, el proyecto de Acero Verde de CAP y Aceros AZA, la modernización del Centro Logístico de Puerto Coronel, el nuevo edificio de Innovación y Tecnología de la Universidad San Sebastián, el Puente AMDEL y el proyecto Escotillón IV de ASMAR Talcahuano.
“Todos queremos que al Biobío le vaya bien. Y todos entendemos que, si al Biobío le va bien, a Chile también le va bien”, afirmó Ananías.
El presidente de la CPC Biobío cerró su intervención retomando el concepto que marcó esta edición de Impulsa: “En Biobío y en Chile estamos en modo acción y que, definitivamente, ya es tiempo de avanzar”.


