Ministro de Seguridad fijó como meta que en Arauco y La Araucanía se pueda circular “a cualquier hora por cualquier camino”

  • Martín Arrau afirmó en Impulsa Biobío que el país “ha normalizado” la inseguridad y sostuvo que el rol primario del Estado es garantizar la seguridad. Destacó la disminución de homicidios y otros delitos, la persecución de prófugos mediante inteligencia y los avances en la zona sur, aunque advirtió que el crimen organizado exige nuevas herramientas.

Durante su intervención en Impulsa Biobío 2026, el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, sostuvo que el rol primario del Estado es garantizar la seguridad y la defensa. “Sin seguridad, el resto de los derechos fundamentales, la libertad, la posibilidad de crecer, de defender, es ilusorio”, señaló.

El ministro planteó que el objetivo final de la política de seguridad no es solamente reducir determinados indicadores, sino recuperar espacios y libertades que hoy están restringidos por el temor. “Nuestra meta es que en Arauco y en La Araucanía podamos circular a cualquier hora por cualquier camino”, afirmó.

Arrau reconoció que ese escenario todavía está lejos, pero sostuvo que los indicadores muestran avances en la zona. Según las cifras entregadas durante su exposición, los atentados en la zona han disminuido y la maquinaria quemada registra una caída cercana al 80% durante este año. Agregó que esperan alcanzar hacia fines de año una reducción cercana al 20% de los atentados.

“Somos muy conscientes de que no podemos relajar nada hasta que esto esté completamente controlado y podamos circular 24-7 por todos los caminos. Para eso falta bastante”, advirtió.

Homicidios bajan 18,7%

A nivel nacional, el ministro destacó una disminución de 18,7% en los homicidios durante este año. También mencionó una caída de 40% en los secuestros extorsivos y un aumento de 60% en los decomisos de droga. En materia fronteriza, afirmó que los ingresos irregulares han disminuido 86% y que cerca de 80% de quienes ingresan irregularmente están siendo devueltos, frente a porcentajes considerablemente menores en años anteriores. Arrau, sin embargo, evitó presentar estas cifras como un resultado definitivo. “Yo soy muy poco exitista en esto”, afirmó, y sostuvo que el trabajo debe mantenerse hasta recuperar completamente el control territorial.

La disminución de los delitos, además, convive con una alta percepción de inseguridad. Según explicó, Chile se ubica tercero entre 30 países medidos en esta materia, pese a que la victimización ha comenzado a bajar.

El ministro atribuyó parte de esta brecha a la exposición a hechos delictuales a través de medios y redes sociales, pero también a factores del entorno, como falta de iluminación, calles deterioradas y otros elementos que incrementan la sensación de inseguridad.

Crimen organizado: “Es nuestro gran enemigo”

Uno de los principales focos de la exposición estuvo en el crimen organizado, fenómeno que Arrau describió como una amenaza particularmente compleja por su nivel de profesionalización y diversificación. “El crimen organizado es nuestro gran enemigo”, afirmó.

Según explicó, estas organizaciones ya no pueden entenderse únicamente desde el narcotráfico. Operan en distintos negocios ilícitos, entre ellos el contrabando, la minería ilegal, las extorsiones, la protección, el robo de madera y el lavado de activos.

“Es una empresa. Y tiene muchos ámbitos de negocio, muy diversificados”, sostuvo. El ministro advirtió además que estas organizaciones cuentan con capacidades tecnológicas, financieras y profesionales que les permiten anticiparse a la acción del Estado. “Cuando nosotros estamos tramitando una norma en el Congreso, ellos están analizando cómo vulnerarla”, afirmó.

Por ello, planteó que Chile necesita nuevas herramientas para enfrentar una criminalidad que calificó como “4.0”, incorporando tecnología, inteligencia y análisis de datos.

 Inteligencia para perseguir a prófugos

En ese ámbito, destacó el trabajo que está desarrollando el ministerio de Seguridad con las bases de datos del Estado y la coordinación con las policías y el Ministerio Público.

Según Arrau, la incorporación de inteligencia ha permitido identificar y detener semanalmente a prófugos relevantes, algunos de ellos buscados desde hace años por delitos graves.

A su juicio, el uso de datos permite mejorar la persecución penal sin depender únicamente de aumentar dotaciones. En esa misma línea, señaló que entre las medidas de gestión se encuentran la georreferenciación, nuevos softwares, cámaras corporales, renovación de vehículos y armamento.

También anunció que, mediante reasignaciones y cambios tecnológicos, esperan contar con 1.200 carabineros adicionales en las calles hacia fines de año.

Crisis carcelaria y nuevas leyes

La situación de las cárceles fue otro de los ejes abordados por el ministro. Arrau calificó el escenario como una “crisis carcelaria”, considerando que actualmente hay 65.200 personas privadas de libertad frente a una capacidad de poco más de 40 mil plazas.

Sostuvo que las cárceles constituyen además un foco relevante para el crimen organizado y que mejorar las condiciones penitenciarias es parte de la estrategia de seguridad.

En paralelo, anunció una agenda legislativa que contempla cerca de 30 proyectos de ley en distintas etapas de tramitación. Entre ellos mencionó modificaciones a la ley Antibarricadas, una iniciativa para establecer un registro nacional de organizaciones criminales y terroristas, cambios a las reglas de uso de la fuerza y una nueva regulación para el contrabando.

También adelantó una legislación específica para fortalecer la seguridad en puertos, aeropuertos y complejos fronterizos.

Respecto del uso de la fuerza, defendió la necesidad de entregar mayores herramientas a las policías frente a situaciones de riesgo y sostuvo que las nuevas reglas deben permitir respuestas más eficaces ante delincuentes armados.

El desafío pendiente en Biobío

Aunque destacó los avances en seguridad en la Macrozona Sur, Arrau insistió en que el Estado todavía tiene una tarea pendiente para recuperar completamente el control territorial.

La meta, reiteró, es que los habitantes de Arauco y La Araucanía puedan desplazarse sin restricciones horarias ni temor por las rutas. “No podemos relajar nada hasta que esto esté completamente controlado”, afirmó.

Para el ministro, la seguridad también constituye una condición para que la actividad económica pueda desarrollarse. Al cerrar su exposición, destacó el rol de los empresarios en la generación de empleo y crecimiento y sostuvo que la responsabilidad del Estado es crear las condiciones para que esa actividad pueda desarrollarse. “Nuestra pega es darle seguridad para que ustedes puedan generar progreso en este país”, concluyó.

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