Política para Adultos aborda las dificultades del Gobierno en seguridad y advierte sobre un nuevo escenario electoral

  • En el cierre de Impulsa 2026, Pepe Auth y Darío Paya analizaron la estrategia del Ejecutivo en seguridad, sus problemas de coordinación interna y las condiciones que, a su juicio, definirán la continuidad del actual Gobierno. El comportamiento de los nuevos electores, el empleo y el surgimiento de un “centro populista” también marcaron la discusión.

Con un análisis sobre la estrategia del Gobierno en seguridad, su capacidad de conducción política y las condiciones para la continuidad del actual ciclo, Impulsa 2026 cerró su jornada con una edición en vivo de Política para Adultos, el espacio de análisis político de El Líbero. La conversación fue conducida por Eduardo Sepúlveda, director de El Líbero, y contó con la participación del analista político y exdiputado Pepe Auth y del abogado y exdiputado Darío Paya.

Uno de los primeros temas abordados fue la reforma de seguridad impulsada por el Ejecutivo y, en particular, la propuesta que contemplaba un estado de excepción vinculado a seguridad por hasta 240 días y sin aprobación previa del Congreso.

Auth cuestionó la estrategia utilizada por el Gobierno y sostuvo que, a su juicio, el Ejecutivo terminó construyendo su propia oposición. Según dijo, el Ejecutivo enfrenta condiciones favorables para avanzar en seguridad, porque la oposición tendría dificultades para contradecir las demandas ciudadanas en esta materia. Sin embargo, sostuvo que el Ejecutivo terminó entregándole argumentos para cuestionar sus propuestas. Señaló que considera necesario un estado de excepción vinculado a la seguridad, pero cuestionó que se planteara una duración de 240 días y que pudiera ejercerse por decisión presidencial sin consultar al Parlamento. Como ejemplo de la falta de coordinación, mencionó que pocos días después de presentada la reforma ya se anunciaba una indicación para reducir ese plazo a 30 días y establecer la aprobación previa del Congreso.

Improvisación y falta de coordinación

Para Auth, esa situación es una muestra de improvisación y falta de coordinación dentro del Gobierno.En ese contexto, planteó que el liderazgo presidencial tiene tres dimensiones. La primera corresponde a la comunicación con el país y la capacidad de escuchar a la ciudadanía para ajustar las propuestas, aspecto que, según su evaluación, el Gobierno maneja adecuadamente.

Las otras dos dimensiones corresponden al liderazgo interno del gabinete y a la conducción del oficialismo. En el primer caso, sostuvo que los ministros deben compartir un espíritu común, estar coordinados, resolver sus conflictos y mantener un mismo lenguaje y horizonte.

A su juicio, es precisamente en esa dimensión donde el Ejecutivo está fallando de manera importante. Como ejemplos mencionó emplazamientos públicos entre autoridades y diferencias respecto de propuestas gubernamentales.

La tercera dimensión, agregó, es la conducción de los partidos oficialistas, de manera que sus propuestas no terminen modificando el foco o la identidad que el Gobierno busca proyectar. Auth también comparó el estilo de conducción del actual presidente con el de mandatarios anteriores, como Ricardo Lagos y Sebastián Piñera. Recordó que ambos ejercían un liderazgo más directo sobre sus ministros y contrastó esa práctica con un Ejecutivo en el que, según su análisis, el mandatario ejerce una conducción más delegada.

Las cuatro condiciones para la continuidad

Desde una perspectiva distinta, Darío Paya propuso analizar el futuro del Gobierno a partir de las condiciones que deberían cumplirse para que pueda tener continuidad.

Identificó cuatro factores. El primero es que exista un cambio real y perceptible en la situación económica. El segundo, que ocurra algo similar en materia de seguridad.

El tercero se relaciona con el nuevo escenario electoral derivado del voto obligatorio. Paya sostuvo que los nuevos votantes incorporados al padrón tienen, al menos en el actual escenario, intuiciones que tienden a alinearse con la derecha.

Para ejemplificarlo, citó una encuesta en la que comparó el comportamiento de quienes votaban cuando el sufragio era voluntario con quienes lo hacen bajo el actual sistema obligatorio. A partir de esos resultados, sostuvo que existe “una cancha favorable” para la derecha y que la centroizquierda enfrenta mayores dificultades.

El cuarto factor, planteó, es la debilidad de la centroizquierda. Paya sostuvo que no observa en ese sector una recuperación suficiente de liderazgo que le permita abandonar una posición que, a su juicio, ha mantenido durante la última década.

 El nuevo electorado y la disputa por el centro

El análisis sobre los nuevos votantes fue posteriormente matizado por Auth. El analista advirtió que no se debe asumir que los aproximadamente seis millones de nuevos electores sean estructuralmente proclives a la derecha. Según explicó, estos votantes no necesariamente deciden de acuerdo con una identidad ideológica o con su ubicación en el eje izquierda-centro-derecha, sino a partir de sus necesidades concretas. “Votan desde sus urgencias. Votan según donde le apriete el zapato”, afirmó.

Desde esa perspectiva, sostuvo que estos electores podrían favorecer más la alternancia que la permanencia de un determinado sector político. En ese punto, además, planteó una advertencia para el oficialismo: a su juicio, el principal adversario de la continuidad del Gobierno no sería necesariamente la centroizquierda, sino lo que definió como el centro populista. Según explicó, ese sector podría tener posibilidades de imponerse dependiendo de quién llegue a una eventual segunda vuelta. A su juicio, el Gobierno y el oficialismo no tendrían suficientemente identificado a ese adversario y, por el contrario, habrían contribuido a su crecimiento.

Economía, empleo y seguridad

Auth coincidió con Paya en la importancia del factor económico, pero introdujo un matiz: para la ciudadanía, dijo, las cifras de inversión y crecimiento tienen menos relevancia que el empleo. En su análisis, las posibilidades de que mejoren las cifras de inversión y crecimiento son altas, pero las perspectivas de una recuperación del empleo son menores. Por ello, planteó que uno de los desafíos del Gobierno será concentrarse en que la eventual mejora de la actividad económica tenga un efecto concreto sobre el mercado laboral.

Respecto de la seguridad, Auth sostuvo que la centroizquierda ha mostrado mayor autonomía frente al eje del Partido Comunista y el Frente Amplio en esta materia que en asuntos económicos. Como ejemplo mencionó la votación del proyecto de Escuelas Protegidas, que contó con apoyo de la centroizquierda mientras el Frente Amplio y el Partido Comunista votaron en contra. 

 Cinco elecciones consecutivas ganadas por la oposición

Hacia el cierre de la conversación, Auth puso el foco en un antecedente electoral que, a su juicio, condiciona las posibilidades de continuidad del Gobierno. Recordó que las últimas cinco elecciones presidenciales fueron ganadas por candidatos de oposición: Sebastián Piñera, Michelle Bachelet, Sebastián Piñera, Gabriel Boric y el actual presidente. Por ello, sostuvo que, si hoy tuviera que apostar, la opción más probable sería un sexto gobierno de oposición. El desafío del actual Ejecutivo, afirmó, será romper ese “maleficio”, finalizó.

 

 

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