
Por décadas, la Provincia de Arauco cargó con el impacto social que dejó el cierre de Enacar en los noventa. Sin embargo, el futuro regional no se construye desde la nostalgia, sino reconociendo nuestras vocaciones productivas para transformarlas mediante la innovación, la sostenibilidad y la inversión privada. Desde la Cámara de la Producción y del Comercio, CPC Biobío, sostenemos que ya no es tiempo de diagnósticos: debemos estar en modo acción para que la inversión y el empleo de calidad despeguen definitivamente.
Es en esta reconversión donde la región literalmente «se activa». El carbón activado es un insumo tecnológico clave por su enorme porosidad y capacidad de adsorción. Potencias como EE. UU., China y Alemania lo emplean masivamente para potabilizar agua, purificar gases y optimizar la medicina. En la minería del litio y en el filtrado de energías limpias, resulta decisivo. Biobío tiene la oportunidad histórica de pasar de importador a referente sudamericano en esta industria.
Un ejemplo concreto emerge en Curanilahue con BioActivo, proyecto que contempla US$ 10 millones de inversión para levantar en dos años el primer polo industrial de carbón activado y humalita del país. El impacto de esta iniciativa apunta al corazón de una zona de rezago, reflejado hoy en el 10,6% de desempleo que afecta a la provincia de Arauco. No solo proyecta triplicar el empleo extractivo y sumar personal calificado, sino que exhibe avances reales: el auspicio de una nueva mina con altos estándares de seguridad que creará entre 50 y 100 empleos directos.
Este sello colaborativo destaca en una alianza existente con las universidades de Concepción, Bío-Bío, San Sebastián y de Las Américas. A través de su Centro Tecnológico, se valida una absorción diez veces mayor en el mineral local y se investiga el almacenamiento de hidrógeno en medios porosos. A la vez, el proyecto avanza en la búsqueda de certificar competencias con ChileValora e impulsar el desarrollo de carreras técnicas vinculadas al carbón, su transformación y la nueva matriz productiva y energética.
Pasar del diagnóstico a la acción exige articular inversión privada, ciencia local y agilidad estatal para devolverle a la región su liderazgo industrial. Requerimos certezas jurídicas y visión de Estado para multiplicar estos proyectos. Transformar un legado histórico en innovación demuestra que el Biobío no se apaga: con convicción y unidad, el Biobío se activa para liderar el desarrollo que Chile necesita.
Cristóbal Herrera Gazale
Gerente general CPC Biobío


