El evento, realizado el jueves 25 de mayo en el Hotel Atton, se desarrolló en el marco del FIC sobre Internacionalización del Bío Bío, en alianza con la Cámara de la Producción y Comercio Biobío y Diario Concepción, y con el apoyo del Gobierno Regional, reunió a más de 70 asistentes en torno a la llamada segunda revolución industrial. La que podría llegar a afectar al 55% de los trabajos que se realizan en el país, ya que estos pueden fácilmente automatizados.

«Este no es un cambio que viene, es un cambio que ya está aquí». El economista y MBA Pablo Bello, quien fuera subsecretario de Telecomunicaciones durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, sintetizó que la digitalización hoy es sinónimo de productividad. “América Latina es donde menos ha crecido la productividad en los últimos 20 años. Y, aun cuando Chile esté por encima de otros países de la Región, en la comparación con otras latitudes la realidad es preocupante”.

Bello aclaró que de no haber un salto en este sentido, las proyecciones de crecimiento para los próximos 15 años serán más bien sombrías. Por eso, la productividad es el tema central del debate económico, es decir, cómo hacer más con los mismos recursos, cómo le damos mayor valor agregado a lo producido y es donde la automatización es primordial.

El desafío, a juicio de Bello, es cerrar la brecha digital en los próximos 5 años. “Esto debiese ser un imperativo político, económico y ético, y esto requiere liderazgos claros a nivel público, privado y académico, para poder generar las sinergias que permitan abordar los desafíos que impone este cambio de era”.

Por su parte, la economista Mariana del Río, integrante de la Comisión Nacional de Productividad, aseguró que el avance de la automatización se llevará empleos, salvo que se encuentren las capacidades y capacitación para que personas puedan especializarse para adecuarse a los cambios tecnológicos. citó un estudio de la Universidad de Oxford, que pronostica que 47% de los empleos corren el riesgo de ser reemplazados por robots y computadoras con inteligencia artificial en Estados Unidos.

“Como país, tenemos que estar preparados, y es muy importante que las universidades y CFT trabajen sus mallas curriculares para esto, cosa que hoy no es tan fácil por la rigidez de los procesos de acreditación”, dijo Mariana del Río. “Es un deber ético, el tema debe ser incorporado como política de estado”, agregó Pablo Bello.

En este sentido, los expositores recalcaron el desafío que se le presenta a las empresas y la academia para adecuar los perfiles de egreso de los futuros profesionales y técnicos a las reales necesidades del mundo laboral y por lo tanto, que las competencias entregadas en el aula, respondan a estos requerimientos, con sistemas educacionales más flexibles, que fomenten la creatividad y por ende estén orientados a la resolución de una manera innovadora.

Al respecto, Ronald Ruf, gerente de la Cámara de la Producción y Comercio Bío Bío, planteó que, como gremio, buscan generar espacios para la reflexión en torno a temas de interés regional. “En el caso de la automatización de nuestra economía, es fundamental que las empresas de la Región puedan estar a la vanguardia en una materia que por un lado tiene relación directa con la eficiencia y productividad, y por otra con los procesos de reconversión de nuestro capital humano. Una tarea que requiere de un trabajo en distintas esferas, pues implica cambios de paradigmas”.