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Publicado el 23 mayo, 2022 / Noticias / Publicaciones / 73 lecturas

Escapar del agujero negro

Álvaro Ananías

Presidente CPC Biobío

Cuando me preguntan por los atributos que hacen de la Región del Biobío un polo de desarrollo, muchas veces recurro a una analogía que me parece muy descriptiva. Por las características de concentración política y económica de nuestro país, imaginémonos por un minuto que Santiago es como un agujero negro, que por su densidad genera un campo gravitacional tan fuerte que toda partícula es absorbida en un determinado radio.

Afortunadamente para nuestro progreso, el poder de atracción de este agujero negro ficticio no le alcanza para “tragarse” todo lo que pasa a una distancia de 500 kilómetros, lo que nos permite tener dinámicas de desarrollo más propias y autónomas, sin estar condenados a vivir bajo un destino tan dependiente de ese potente cuerpo gravitacional.

Y en la actualidad, con el desdoble entre lugar de residencia y de desempeño laboral que promovió la masificación del teletrabajo durante la pandemia, surge también la oportunidad de que nuestros talentos jóvenes no se vean tan en la obligación de ser “absorbidos” por ese pozo de energía y puedan hacer crecer sus capacidades y también sus negocios desde acá.

En la teoría, este escenario pinta muy bien para la competitividad y progreso del Biobío, en especial tomando también en cuenta la existencia de un clúster universitario y de educación superior de calidad, que consolida y fortalece una masa crítica muy valiosa de estudiantes y profesores de alto nivel, lo que -finalmente- se traduce en profesionales muy bien preparados para contribuir a la sociedad y al mundo del trabajo.

Sin embargo, todo lo anterior no basta por sí solo para impulsar a la Región del Biobío. Contamos con atributos muy deseados y valiosos para el desarrollo, pero en un entorno cada vez más competitivo, cambiante y globalizado debemos aprovechar nuestras características y ventajas para que se transformen en progreso para nuestra zona, obviamente en interacción con el resto del país y el mundo.

Un permanente desafío viene siendo hace décadas poder impulsar a las empresas medianas con potencial de crecimiento y generación de empleo para que se queden en el Biobío sin perder oportunidades ni valor por ello, así como también quienes las han creado y se desempeñan en ellas: nuestro capital intelectual y profesional.

Es bien sabido que las personas y las empresas se mueven por incentivos, que no necesariamente tienen que ser económicos. Por ejemplo, ¿cómo no va a ser una motivación suficientemente potente poder desarrollarse a pleno en lo profesional sin tener que marcharse de donde tenemos nuestros afectos, familia y amigos de toda la vida?

Diría que con eso tenemos el 50% del éxito asegurado para retener nuestros talentos, sin embargo la otra mitad debe incentivarse con mayor inversión en innovación, que permita potenciar y conectar el ecosistema y la generación de nuevos emprendimientos en nuevos negocios de mayor valor agregado.

Las llamadas “scale-ups” son las empresas que más crecen en Chile. Si bien constituyen el 1% del total de compañías, entre 2015 y 2018 crearon un 40% de los nuevos empleos. Ahí se observa claramente una tendencia que -bien administrada- puede tributar favorablemente al progreso de la Región del Biobío.

Como nunca antes en nuestra zona, hoy existen incubadoras, aceleradoras, referentes mundiales como una oficina local de Endeavor, además de los instrumentos y herramientas que organismos como Corfo y Sercotec -por nombrar solo algunas instancias-, que significan un apoyo fundamental a la creación y despegue de emprendimientos.

Sin duda, con todo lo que hemos pasado en los últimos dos años, estamos ante un cambio de paradigma de cómo queremos vivir nuestras vidas. Toda crisis se dice esconde oportunidades, y puede que la pandemia nos ayude a abrir los ojos de las posibilidades que hoy existen de ser felices y crecer profesionalmente desde nuestra región, sin la necesidad de pasar a aumentar el poder de atracción del “agujero negro” que existe en nuestro país.