«Este es un proyecto que está en marcha. Tiene su financiamiento, su directorio y funciona como una empresa normal», afirma el gerente de Asuntos Públicos de GNL Talcahuano, Francisco Ibieta.

Es que tras conseguir la concesión marítima por parte de la Comisión Regional de Uso del Borde Costero (Crubc) el pasado 14 de mayo, la iniciativa ya tiene la vía despejada para concretarse e iniciar operaciones comerciales en 2021, según prevén.

Las obras de construcción se iniciarían en diciembre próximo una vez obtenida la autorización de la Dirección de Obras Portuarias del MOP, respecto de la ingeniería de detalle del terminal.»Una vez que ellos chequeen y revisen eso estamos habilitados para llamar a licitación, entre octubre y noviembre e iniciar la construcción». Estas obras corresponden a los pilotes que sujetarán la balsa flotante que va a guardar el gas al terminal.

«Esos son los planes nuestros, porque la resolución del Crubc ahora va a la Subsecretaria de Fuerzas Armadas y de ahí sale el decreto de concesión marítima, que sería por 50 años, para su posterior toma de razón en la Contraloría. Ello no obsta, para avanzar en las obras del muelle una vez que tengan la aprobación del MOP, lo que esperan ocurra dentro del próximo mes».

Asimismo, dijo que en noviembre se iniciaron conversaciones con los potenciales clientes en la Región y se están cerrando los primeros acuerdos comerciales, los que se mantuvo en reserva por contratos de confidencialidad. «Estos son contratos a 4 -5 años, por lo que ya tienen que empezar a planificarse para que calcen los tiempos en que se empiece a inyectar».

Este proyecto recibió en julio de 2017 su Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable y ha sorteado con éxito todas las consultas administrativas y requerimientos judiciales, precisa Ibieta, quien agrega que las industrias están ávidas de tener este combustible de forma más estable, porque les permite planificar y presupuestar sus inversiones a más largo plazo.

Cuando existe más de un oferente obviamente gana el que tiene el mejor precio, por lo tanto, tenemos que ser mucho más competitivos que el gas argentino si queremos que nos compren. Hoy tenemos un mercado que funciona como un monopolio, con un solo oferente que pone el precio, las condiciones y que te dice más encima hasta cuando te va a entregar el gas, así es que en la medida que entre otro actor, el mercado se hace mucho más competitivo, bajan los precios y hay mucho más estabilidad en el largo plazo.

Noticia publicada por Diario El Sur, el día 18 de mayo de 2019.